jueves, 21 de octubre de 2010

Viaje a Dajla

por russiandolls

Para ver de cerca la labor de La caravana de artistas me uní ellos en su paso por Dajla; el campamento de refugiados más alejado de Tindouf pero con más agua, conocido por ser la sede del Fisahara. Los árboles nos sorprendieron desde el principio, en un paisaje algo diferente difuminado por el siroco de aquella mañana.












La caravana es uno de los mejores ejemplos de la interculturalidad que caracteriza a las iniciativas de ARTifariti en los campamentos. El equipo que la compone está formado por saharauis y españoles, entre los cuales se encuentran los artistas María Antonia Hidalgo (arteterapia), Pililli Narbona (música), Mohamed Moulud Yeslem (vídeo), Madi Ahmed (pintura) y Luali Said (música). También, pude comprobar una vez más la actitud colaborativa que se mantiene constantemente entre los participantes. No podía ser de otra manera por la función que desempeña la caravana, mostrar las prácticas artísticas como herramienta para el desarrollo personal y social.






La música ha sido el hilo conductor de cada viaje que ha llevado las distintas actividades culturales a cada wilaya. En cada lugar una presentación (videoforum) y un concierto iniciaba la estancia, que posteriormente continuaba con charlas en escuelas y talleres de arteterapia. Este año no sólo se ha hecho un esfuerzo por localizar talleres en cada campamento, sino que además la caravana ha sido la encargada de democratizar aún más la cultura invitandolas a participar en una fiesta colectiva.





Como ya he comentado en otras ocasiones, la población de los campamentos se encuentra desocupada y desmotivada ante la situación de larga espera por la resolución del conflicto. Por lo que la llegada de la caravana supone todo un acontecimiento. La respuesta del público es entusiasta y en seguida se integra en la actividad ofreciendo sus propios recursos culturales. Es precisamente esa mezcla entre público y artistas el objetivo perseguido. De manera que, una vez que se haya terminado la visita, los saharauis sean más conscientes de sus propias herramientas y de su gran riqueza cultural.






También en Dajla tuvimos ocasión de ver el taller de cerámica impartido por Lola Jiménez y, como viene siendo habitual, estaba compuesto integramente por alumnas. Lola nos comentaba que habían comenzado a producir rápidamente, siguiendo una serie de técnicas que no conocían con anterioridad. Pero a su vez, la estética y tradiciones saharauis están presentes en todo el proceso de trabajo, siguiendo un modelo educativo horizontal donde el conocimiento va en ambas direcciones.



Sin duda, uno de los momentos más emocionantes de mi experiencia con la caravana ha sido poder asistir a uno de los talleres de arteterapia. Conocía la técnica pero nunca había tenido la oportunidad de estar dentro de una de las dinámicas de trabajo, y aún menos en un lugar como un campamento de refugiados. Hay que decir que estos talleres realizados por María Antonia han sido la primera atención sicológica que han tenido los refugiados en los 35 años que llevan en el exilio; una labor muy necesaria sobre todo en casos como el de las familias afectadas por una pérdida atendidos en los talleres en colaboración con el proyecto de los Desconocidxs: retratos de los desaparecidxs saharauis.
Para esta ocasión la convocatoria estaba dedicada a mujeres con grandes cargar familiares, con el peso de muchas responsabilidades y duro trabajo. Las mujeres de Dajla responderían perfectamente a este perfil ya que las mujeres saharauis en general son las que verdaderamente han levantado los nuevos asentamientos tras el conflicto armado. Con sus propias manos llevaron a cabo todo el trabajo, ya fuera construyendo las jaimas, cultivando los alimentos o estando al cuidado de los hijos. Las wiliyas aún hoy siguen estando organizadas por las mujeres en un matriarcado que se evidencia en todo momento, desde la representatividad política (no en los cargos más altos) como en en el propio funcionamiento de cada casa.


En este taller pudieron volver a sentirse valoradas, parar por un momento ese papel agotador para volver a ser niñas. A través de elementos sencillos como el dibujo o la conversación, se creó un nexo de unión entre todas que enseguida nos puso una sonrisa de complicidad. Gracias a la utilización de metáforas sencillas como la margarita (bellis perenne), representando la belleza y fortaleza de las mujeres del desierto, por un día pudieron mirarse en un espejo diferente. El arte y la comunicación son las herrmientas con las que esta disciplina trabaja la autoestima y mejora el funcionamiento de nuestras emociones; una metodología aún no suficientemente valorada a pesar del auge académico que está experimentando en los últimos años. Estas experiencias son buena muestra de la importancia de la creatividad y la imaginación cuando se combinan con la práctica terapéutica o cualquier otra disciplina.

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